lunes, 5 de octubre de 2009

La cuñada de M.L.: Nuria

-¡Benditos los ojos que te ven, Leonor! ¡Creí que te habías marchado de vuelta a Argentina! ¡¿Se puede saber dónde te metes?! Llevo todo el verano detrás de ti y apenas consigo que estemos juntos –dijo Roberto mirando a Leonor con ojos apenados.

-Tienes razón, mi amor. Te lo compensaré. La verdad es que desde que volvió Ángela de su viaje por la India paso más tiempo con ella que contigo –respondió Leonor.

-Ya me había dado cuenta, ya.

Miguel Ángel Lozano…. Sí. Fernando López… Sí. Nicolás Pérez…Sí. Susana Maté…Sí. Nuria Monterrubio…Sarmiento…Sí… Ángela se sorprendió. Luis Alberdi… Sí… Terminó de pasar lista para ir conociendo a sus alumnos en el primer día de clase.

Acababa de comenzar el curso en el Instituto. Chicos y chicas gritaban tratando de contar su veraneo y ser oídos por sus amigos. Imposible, cuanto mayor era la algarabía menor era la posibilidad de ser escuchado.

¡Silencio! -se alzó entre las voces de la clase, la de Ángela- ¡ Por favor! Así no hay quien se entienda.

-Tomen su cuaderno de literatura que voy a ponerles el primer trabajo del curso.

Se escucho un murmullo de fastidio.

-¡Silencio!– volvió a exclamar Ángela-. Sólo va a ser un ejercicio para irles conociendo un poco. Tienen que escribir en un folio, y a una sola cara, lo primero que se les ocurra, lo primero que pase por su cabeza. No olviden que esta es la clase de literatura y no sirve escribir con su singular manera de expresarse. Olviden las abreviaturas, los signos, la falta de comas y tildes. Ya saben a lo que me refiero.

Se oyó ahora un clamor.

-¿Qué son las tildes, señorita? –preguntó una voz en apariencia irónica.

-Los acentos –contestó Ángela sin malestar-. No olvide ponerlos en su lugar; suelen ser muy importantes. ¡Ah! Por cierto –añadió-, tampoco olviden que las palabras en mayúscula también se acentúan, vamos que llevan la “tilde” –añadió con retranca-. Cuando terminen, esto tiene que ser rápido, pongan su nombre y apellidos…ya les digo que es para irles conociendo mejor.

“Pues no nos manda escribir lo primero que se nos ocurra, y que sea rapidito. Como si fuera tan fácil. La verdad es que no se me ocurre nada. ¿Qué podría escribir? Estoy mirando a los demás compañeros. Parecen todos atascados como yo. Bueno yo al menos voy escribiendo a medida en que me fijo en ellos, y la hoja se va llenando, aunque todavía queda mucho para llegar hasta abajo. ¿De eso se trataba, no? De llenar la hoja, pues toma palabras. Ahora hago un punto y aparte y así lleno otra línea.

Y de que demonios puedo seguir hablando. Podría hacerlo de mi madre, ella si que tiene aventuras para contar, o quizás de mi padre, pero es que lo veo tampoco, y le hecho tanto de menos. Nos dejó. A mí todavía no me lo ha explicado. Pensaría en su momento que era muy pequeña; pero ahora sí que lo entendería. ¿Por qué no lo hace? No se por qué cuento esto. A quién puede interesarle.

De mi vida, podría escribir sobre mi vida aunque a nadie le importe. Bueno excepto a Luis… y a mi madre, supongo. Así voy rellenando.

(Otra línea chupada) Nací hace casi dieciocho años, en esta ciudad, Siempre he vivido aquí. No me gustaría cambiarme a otro lugar. Mis amigos, Luis, mi madre, son cuanto deseo. Quizás al año que viene, si voy a la uni tenga que irme a Madrid; bueno por unos años no me importaría, aunque no sé, me va a doler un poco abandonarlos. Pero que demonios estoy diciendo si para eso aún falta un mundo. Ya casi llego al final. Creo que mis compañeros están peor que yo.

Señorita Ángela, no sé si con esto nos vamos a conocer mejor, pero a lo mejor estoy descubriendo, sin darme cuenta, que me gusta escribir. Que con un pequeño esfuerzo se puede llegar a donde uno se propone. Para mí en estos momentos ese propósito acaba al final de esta hoja.

Ya está”.

Nuria Monterrubio Sarmiento

Pues no es tonta la niña –dijo para sí Ángela al leer el escrito de Nuria, mientras tomaba una taza de té-. No es tonta, no –repitió.

3 comentarios:

  1. Que bueno Rafa. Me he convertido en un alumno sin saberlo. Ya echaba de menos a Leonor y a Angela.Magníficas tus historias como siempre.

    Un abrazo.

    Por cierto, hay una comentario que te hice en el de la mili que no ha salido, que básicamente venía a decir que tenías razón. Yo no hice la mili. Hice la pss, que fue más dura que la mili. Pero tambien decía que la educacion empieza por la familia.

    Un abrazo

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  2. Gracias, Fernando. Sí, estaba un poco atascadp con la Leo.
    Tienes razón la educación empieza en la familia. Es un buen tema para hablar, porque es un valor que quizás se esté perdiendo. Un abrazo.

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  3. muy bueno Rf, continuamos con Mari Leo, eh tenido que ller anteriores para ri cogiendo de nuevo el Hilo, a proposito, lo de ¿Monterrubio?, ya me contaras.
    un abrazo

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